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¿Cómo prevenir enfermedades? (Por: Alexa Tavera)

La prevención es anticiparse a un hecho y evitar que este ocurra. Su origen es el término del latín praeventĭo, el cual proviene de “prae”: previo, anterior, y “eventious”: evento o suceso. Generalmente, se habla de prevenir un acontecimiento negativo o no deseable.

En salud tiene un contexto bastante utilizado, y hace referencia a la acción de prevenir enfermedades. A su vez, se divide en prevención primaria en el caso de prevenir antes de la aparición de una enfermedad. Al hablar de prevención secundaria se hace referencia a los programas de tamizaje o screening, mediante los cuales se realizan ciertos estudios médicos o de laboratorio en una población de manera de detectar una enfermedad. Estos estudios suelen llevarse a cabo con objetivos más que nada epidemiológicos, para conocer la prevalencia e incidencia de una enfermedad en un grupo o población. Además encontramos las de tipo terciario se llevan a cabo una vez restablecida la salud después de una enfermedad, para evitar su recidiva; y las de tipo cuaternarias apuntan a evitar intervenciones innecesarias en la población o excesos en los tiempos de tratamiento.

Todo esto con el fin de evitar o minimizar las consecuencias de los fenómenos naturales como terremotos, tornados, inundaciones, entre otros. También los gobiernos suelen tener un papel esencial en este ámbito y suelen llevarse a cabo a través de sistemas de prevención y predicción de catástrofes. Con respecto a la contaminación, básicamente se trata de evitar que las industrias mejoren el tratamiento de sus residuos, de concientizar a las poblaciones de manejar correctamente sus propios residuos o evitar el exceso de material descartable, como por ejemplo las bolsas plásticas.

Existe una diferencia sutil entre prevención y promoción, ya que muchas veces estos términos se encuentran muy relacionados y se superponen sus objetivos. La promoción más que nada se centra en promover o fomentar ciertas conductas o usos. A diferencia de la prevención que apunta más a que la población conozca cómo evitar conductas de riesgo para prevenir enfermedades.

Actualmente se reconoce que la epidemia creciente de enfermedades crónicas afecta a todo el mundo y está completamente relacionada con los cambios de los hábitos alimentarios y del modo de vida como la industrialización, la urbanización, el desarrollo económico y la globalización de los mercados.

Todos estos mecanismos conducen a las enfermedades crónicas con el paso de los estudios y el apoyo tecnológico son más claros, y se ha comprobado que hay intervenciones que reducen el riesgo.

En los últimos años, la rápida expansión de diversos campos científicos  y los datos epidemiológicos basados en la población han ayudado a aclarar la función del régimen alimentario en la prevención y el control de la morbilidad y la mortalidad prematura causadas por las enfermedades no transmisibles y también se han identificado algunos de los componentes alimentarios específicos que aumentan la probabilidad de aparición de esas enfermedades en los individuos y las intervenciones adecuadas para modificar su repercusión.

Los alimentos y los productos alimenticios se han convertido en productos básicos fabricados y comercializados en un mercado que se ha ampliado desde el aspecto local a otro cada vez más mundial. Los cambios de la economía alimentaria mundial se han reflejado en los hábitos alimentarios; por ejemplo, hay mayor consumo de alimentos muy energéticos con alto contenido de grasas, en particular grasas saturadas, y bajos en carbohidratos no refinados. Estas características se combinan con la disminución del gasto energético que conlleva un modo de vida sedentario: transporte motorizado, aparatos que ahorran trabajo en el hogar, disminución gradual de las tareas manuales físicamente exigentes en el trabajo, y dedicación preferente del tiempo de ocio a pasatiempos que no exigen esfuerzo físico.

Es por eso que nos enfocamos a prevenir hoy en día a la obesidad, la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares y algunos tipos de cáncer, que resultan cada vez más importantes de discapacidad y muerte prematura en los países tanto en desarrollo como recién desarrollados y suponen una carga adicional para unos presupuestos sanitarios nacionales ya sobrecargados.

Es por eso que ahora tienes el control ya que la nutrición está pasando al primer plano como un determinante importante de enfermedades crónicas que puede ser modificado, ya que el tipo de dieta tiene una gran influencia, con la referencia de que dieta es el conjunto de las sustancias alimenticias que forman un comportamiento nutricional de cada ser vivo. El concepto proviene del griego díaita, que significa modo de vida”. La dieta, por lo tanto, resulta un hábito y constituye una forma de vivir. En ocasiones, el término suele ser utilizado para referirse a los regímenes especiales para bajar de peso o para combatir ciertas enfermedades, aunque estos casos representan modificaciones de la dieta y no la dieta en sí misma.

Lo cual se puede reflejar de manera tanto positiva como negativa, en la salud a lo largo de la vida. Lo que es más importante, los ajustes alimentarios no sólo influyen en la salud del momento sino que pueden determinar que un individuo padezca o no enfermedades tales como cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes en etapas posteriores de la vida. Sin embargo, estas ideas no han llevado a modificar las políticas o la práctica. En muchos países especialmente en desarrollo, las políticas alimentarias siguen concentrándose sólo en la desnutrición y no consideran la prevención de las enfermedades crónicas.

Por lo que es importante asesorarte con un nutriólogo para conocer y mejorar tu alimentación, de acuerdo con un estudio publicado por The National Institute of Health, los expertos en nutrición, tienen como objetivo principal, mejorar los hábitos alimenticios. Ya que podrías ser una persona delgada pero no lograr aumentar masa muscular, esto tiene un impacto claramente en tu apariencia, pero también podrías sufrir lesiones importantes a nivel muscular o de tendones, además de conocer tu porcentaje de grasa lo que se ve altamente relacionado con desarrollar enfermedades.

Como nutriólogos se procura señalar la importancia de una alimentación adecuada para personas sin enfocarnos únicamente en el peso, ya que también se involucran aspectos bioquímicos e historial clínico como tener colesterol elevado o algunas sustancias importantes del organismo, por otra parte una de las principales razones por la cuales debemos hacer una consulta en nutrición es que podemos conocer las raíces de padecer sobrepeso y/o diabetes y así lograr un peso ideal y control de azúcar en nuestro torrente sanguíneo.

Es muy importante conocer el gasto energético asociado a la actividad física es una parte importante de la ecuación de equilibrio energético que determina el peso corporal actual. La disminución del gasto calórico que conlleva la reducción de la actividad física es probablemente uno de los factores que más contribuyen a la epidemia mundial de sobrepeso y obesidad.

La actividad física tiene gran influencia en la composición del cuerpo: en la cantidad de grasa, de músculo y de tejido óseo, así como la actividad física y los nutrientes comparten en gran medida las mismas vías metabólicas y pueden interactuar de diversas maneras que influyen en el riesgo y la patogénesis de varias enfermedades crónicas.

Para lograr los mejores resultados en la prevención de enfermedades crónicas, las estrategias y las políticas que se apliquen deben reconocer plenamente la importancia fundamental de la dieta, la nutrición y la actividad física. Así que es indispensable desarrollar estrategias de acción y situar la nutrición junto con los otros factores importantes de riesgo de enfermedades crónicas, tomando en cuenta el consumo de tabaco y el consumo de alcohol, al frente de las políticas y programas de salud pública para prevenir enfermedades.

 

Nutrióloga Alexa Tavera

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